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Argentina: vuelve la fabricación de vinilos.

Crece la demanda por los formatos analogicos. Por primera vez desde 1993, dos empresas, Láser Disc y Morello, producirán discos en Argentina. Las discográficas preparan reediciones.

Tras las exitosas reediciones de viejos clásicos del rock y producto del creciente interés del público, dos empresas locales, Láser Disc y Morello S.A. ultiman detalles para comenzar a producir discos de vinilo, algo que se dejó de hacer en 1993. Ambas compañías, de larga trayectoria en la industria, estiman que comenzarán a fabricar a mediados de año, para responder la demanda de discográficas, artistas y gente de todas las edades por la música en formato analógico.

“El proceso es igual que en los 70, pero la maquinaria (dos prensas, calderas, moldes y cortadoras) es toda nueva, importada desde Alemania”, explicó a iEco Nicolás Muscó, gerente comercial de Láser Disc. El ejecutivo adelantó que toda la infraestructura está montada, que involucró una inversión de un millón de dólares, y que cuenta con una capacidad para fabricar 40.000 unidades mensuales. “El objetivo es cubrir el mercado local, Chile, Perú y Brasil, los países donde tenemos presencia”, acota Muscó.

Con su casa matriz en el barrio porteño de Mataderos, Láser Disc es la fusión de American Recording (fabricaba casettes) e Industrias Plásticas Juramento, la última empresa que dejó de fabricar vinilos en la Argentina, víctima de los casettes y la irrupción de los CD. Muscó recuerda que “las últimas reposiciones en vinilo se hicieron hasta comienzos de 1994, mientras se iba desactivando la fábrica”. Parecía el final: fue un espejismo.

“Ya tenemos un master listo para comenzar. Estamos armando una fábrica con dos prensas, en una primera etapa, con capacidad para llegar hasta 16”, comenta Mariano Morello, propietario de Morello S.A., una gráfica cuyo principal negocio es la impresión de tapas y sobres para discos compactos, de vinilo y CD, todo atado a la demanda de los sellos discográficos.

Morello cuenta que inicialmente estarán en condiciones de producir hasta 50.000 discos mensuales, a partir de mayo o junio de este año. “Sabemos que existe una demanda latente, pero el disco hoy no es un producto masivo, no es un mercado tan grande”, apunta, aludiendo a la posibilidad de sumar nuevas prensas y equipos para incrementar la producción.

En rigor, Morello está armando las instalaciones en su depósito de Parque Chacabuco, una construcción que perteneció a CBS y Columbia cuando ambos sellos (antes de ser compradas por Sony Music) fabricaban en el país. Así las cosas, los dos proyectos surgen de los vestigios de una industria que nunca murió del todo. A pesar del avance de la música digital, el auge del MP3 y el iPod, y más recientemente el streaming (Spotify, por ejemplo), el mercado del vinilo resistió en locales de compraventa de usados, ferias y parques vintage y en un puñado de disquerías especializadas.

El furor renovado por los soportes físicos (vinilos y CD) se inició hace tres años, coinciden en el sector. El que mejor capitalizó la movida fue Sony, que en mayo de 2015 reeditó 15 discos memorables del rock nacional, entre ellos Artaud , la obra cumbre que Luis Alberto Spinetta grabó en 1973. A esos lanzamientos siguieron otros dos, que incluyeron grupos como Pescado Rabioso, Sui Generis, Soda Stereo, Gustavo Cerati, Charly García, Virus y Almendra. “En menos de un año colocamos 90.000 unidades, y eso a pesar de que muchas veces nos quedamos sin mercadería”, celebra Damián Amato, presidente de Sony Music Argentina.

Made in República Checa Las placas fueron producidas en la República Checa, uno de los pocos países (junto con Canadá y Brasil) donde aún se fabrican vinilos. Al tanto de las iniciativas locales, Amato lo celebra porque “nos da un mayor margen de maniobra”. Las reediciones de Sony despertaron el interés de discográficas, librerías, tiendas y en un público que se va ampliando en cantidad y que abarca a todas las generaciones.

Igual, en el sector creen que es muy difícil que el vinilo recupere los niveles de masividad de antaño. “No es un mercado para producir grandes cantidades, hay que ser cuidadosos con la selección de títulos y bandas. Y hay una demanda insatisfecha de bandejas giradiscos”, explica el ejecutivo. Amato, sin embargo, revela que Sony tiene varias reediciones previstas para este año, bajo una campaña “2016 Rock”. La lista incluye LP de Moris, Manal, Almendra y Sumo, “siempre respetando el arte original de las tapas y la calidad del sonido”.

“La moda del vinilo no sólo es en la Argentina. Venimos editando unos 500 títulos por año, y muchos artistas nuevos nos piden sacar ediciones en vinilo y CD”, completa Diego Villanueva, director de Marketing de Warner Music. Esta discográfica tiene, entre otros, a Led Zeppelin, The Doors, Madonna y Red Hot Chili Peppers. Villanueva cree que con la posibilidad de fabricar vinilos en el país “podemos sacar más títulos y ampliar los lanzamientos”. A nivel local, el catálogo de Warner es muy reducido. De lo poco que hay, prevén reeditar “todo lo de Andrés Calamaro y los mejores títulos de Fito Páez”.

El vinilo recobra vigencia, sí, pero con varias limitaciones. La queja generalizada es que faltan bandejas reproductoras. Frávega, por caso, tiene sólo dos modelos en venta. En Garbarino reconocen que “ninguna”. Jorge González, director comercial del grupo Ilhsa (Yenny y El Ateneo), dice que “recién la semana pasada nos entregaron algunas”, tratando de capitalizar la explosiva demanda por el vinilo. “En cada lanzamiento de las reediciones de Sony, la gente hacía cola. Y ya llevamos vendidas 30.000 unidades en un año, entre títulos nacionales e importados”, dijo.

En Zivals, una librería y disquería, coinciden en que el resurgimiento del vinilo, sumado a los dos proyectos de fabricación local, es mucho más que una moda pasajera. “El vinilo ya nos representa el 15% de la facturación total de la musica. El resto son CD”, grafica Fernando Laviz, director general del tradicional local del Centro porteño. Laviz destaca que las ventas en ese formato crecen a pesar de sus altos costos. “Un vinilo cuesta en promedio $700, contra los $150 que ronda un CD”.

De larga trayectoria en el mercado de la música, Laviz recuerda que los viejos discos de vinilo nacionales eran de muy mala calidad. “Eran pésimos, realmente. Cuando vino el CD fue una bendición, formato que se impuso mucho antes que en España y Francia, por ejemplo”.

 (Autor: iEco Clarín).