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Argentina: se contrae el mercado de trabajo.

El porcentaje de gente que trabaja o busca empleo en Argentina es el más bajo en 12 años. Esto explica que el desempleo haya bajado.

La versión oficial sobre el mercado laboral dice que en la Argentina, pese al estancamiento de la actividad y la pérdida de poder adquisitivo que genera la inflación, cada vez hay menos gente interesada en trabajar. Según el INDEC, la tasa de actividad, que mide la cantidad de gente que tiene trabajo o busca tenerlo, está en 44,5%, la más baja en 12 años.

Esto es lo que explica que aun cuando la creación de empleo sea exigua, la desocupación sea hoy más baja que en los años de alto crecimiento económico. Para los analistas hay menos gente buscando empleo por el “efecto desaliento” que se genera tras varios intentos frustrados, pero también señalan algunas inconsistencias en las estadísticas oficiales, lo que genera dudas sobre su veracidad.

Según el INDEC, con un guarismo del 6,6%, la desocupación del segundo trimestre del 2015 fue la menor en los últimos 24 años. “Lo llamativo es que el desempleo haya descendido a 6,6% de la Población Económicamente Activa (PEA) en un contexto de estancamiento económico”, apunta la consultora Economía y Regiones (EyR).

En concreto, la tasa de desocupados cayó casi un punto porcentual respecto a igual período de 2013. Así, hay 1,1 millones de personas desempleadas en todo el país. Al mismo tiempo, la tasa de actividad descendió 0,3 puntos porcentuales, hasta alcanzar sólo al 44,5% del total de la PEA. Las estadísticas muestran que el pico se registró en 2006, cuando llegó al 47%. De este modo, la tasa es la más baja de los últimos 12 años (ver infografía). Para EyR esta caída podría explicarse a partir del “efecto desánimo”, que induce a los desocupados a abandonar su búsqueda de empleo y retirarse del mercado de trabajo.

Desde finales de 2011, el empleo privado se encuentra estancado. Los datos del informe trimestral del mercado laboral publicado por el Ministerio de Trabajo muestran que la generación de nuevos puestos registrados en el sector privado se contrajo 1% desde fines de 2011 hasta el primer trimestre de 2015.

En la última medición hubo un leve cambio. En el informe del INDEC, la tasa de empleo creció 0,1 puntos porcentuales respecto del mismo período del año pasado, lo que, según EyR, deja entrever una creación de 143.000 nuevos puestos de trabajo. “Luego de siete trimestres consecutivos de caídas interanuales, la demanda de empleo se habría visto impulsada, en buena medida, por la mayor creación de puestos de trabajo en la construcción, en la generación y distribución de electricidad, gas y agua y en el sector público por tratarse de un año electoral”, dice la consultora.

De este modo, la tímida creación de empleo también incide en la reducción de la desocupación. Para EyR, “tres cuartas partes de esta merma corresponderían al efecto desánimo, mientras que el resto se debe al repunte del empleo motorizado por la construcción, el sector energético y empleo público”.

Un dato llamativo de la estadística oficial es que la correlación entre las tasas de actividad y empleo pasó de representar un 22% en el período 2003-2010 a más del 95% a partir del 2011. “En otras palabras, antes de 2011 la gente no dejaba de buscar trabajo en forma tan marcada cuando el empleo empezaba a menguar y, en consecuencia, la tasa de desempleo aumentaba. Sin embargo, a partir de 2011, los datos del Indec muestran que los desocupados se desaniman rápidamente cuando la economía empieza a destruir empleo”, indica Economía y Regiones.

Para los analistas, “este cambio tan marcado de la corrección –que evita subas del desempleo– agrega un manto de duda sobre los relevamientos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y sus resultados acerca del mercado laboral”.

Para el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPYPP), coordinado por el diputado Claudio Lozano, si la tasa de actividad se mantuviera en niveles similares a los de 2010 –cuando rondaba el 46%– el desempleo habría alcanzado un 10% en el segundo trimestre de 2015 y habría 762.000 desocupados más que los que se computan oficialmente.
“La explicación de la caída de la tasa de actividad es la manipulación de la estadística pública. No le encontramos ninguna otra razón excepto evitar que, en términos de desocupación, se exprese la permanente caída del empleo. Desde mediados de 2013, de manera insólita, la gente que pierde etrabajo, en lugar de salir a buscar otro, se queda en su casa mirando la tele”, señala Lozano. El diputado detalla que “en general, el efecto desaliento se da cuando hay situaciones de ingreso favorables para el resto del grupo familiar o cuando la destrucción de puestos de trabajo es prolongada y entonces la gente realmente se cansa de buscar trabajo inútilmente. Pero acá se dio en simultáneo con la caída del empleo”.

“Hay dudas sobre la veracidad de los datos y además está el efecto de los planes sociales, que en algún punto terminan actuando como una suerte de desempleo oculto”, dice Alejo Espora, economista del Banco Ciudad. Para los analistas, los planes sociales inciden sobre la tasa de actividad porque fijan un piso de ingresos. Esto implica que la gente sólo está dispuesta a trabajar si el salario es mínimamente atractivo. Como muchas veces la oferta de empleo no cumple con este requisito, hay gente que termina retirándose del mercado.

Entre las inconsistencias de la estadística oficial que despiertan las alarmas de los analistas, está el dato de Resistencia. Según el Indec, en la capital chaqueña hay pleno empleo. Allí, la tasa de actividad es del 29,7%. “En las provincias del Norte, la tasa de actividad es históricamente más baja, pero es muy llamativo que la tasa de actividad sea tan baja, es irrisorio”, sostiene Espora.

Hacia adelante, las expectativas de los empresarios no son alentadoras en cuanto a la creación de empleo. Según la encuesta cualitativa industrial del Indec, de cara al próximo trimestre el 96,8% de las firmas prevé relativa estabilidad en su dotación de personal, mientras un 2,2% espera una disminución y sólo el 1% anticipa un incremento.

Adicionalmente, el 14,1% de las firmas encuestadas espera una disminución de las horas trabajadas, “lo que permite entrever que las suspensiones seguirán siendo un tema recurrente durante el segundo semestre”, asegura el Ciudad.(Autor: Clarín)